. EL DESARROLLO DE LA FORMA DE LENGUAJE DURANTE LA
PRIMERA INFANCIA.
De los 3 a los 6 años se abre un importante período de
desarrollo para todos los aspectos del lenguaje. Los mecanismos que intervienen
en la adquisición del lenguaje son internos y externos.
Las habilidades fonológicas de los niños experimentan un
crecimiento importante y se evoluciona hacia la producción de oraciones
complejas que se van hilvanando unas con otras y permiten al niño construir narraciones.
Desarrollo fonológico: cómo se va
completando la adquisición del sistema de fonemas.
Generalmente los niños menores de 4 o 5 años aún tienen
dificultades para reproducir las sutiles variaciones de sonidos que demanda la
producción del lenguaje oral. De estas dificultades se derivan los denominados procesos fonológico. Hay tres tipos de
procesos fonológicos: reducción y simplificación de la estructura silábica,
procesos de asimilación y procesos substitutorios.
En lo que se refiere a la adquisición de la lengua
española, a los tres años:
-El 90% de los niños españoles ya emiten correctamente
los siguientes fonemas: /m/, /n/, /ñ/, /p/, /t/, /k/, /b/, /l/ además del
sonido correspondiente a la “j” y a la “g”.
-Los niños ya pronuncian bien los diptongos decrecientes,
tales como /ai/, /ei/, pero tienen dificultades con los crecientes. También
tiene problemas con los sinfones o grupos consonánticos “Cl” y “Cr”.
-Problemas con el fonema /d/ cuando va entre vocales y
los fonemas correspondientes a la “z”. Pronunciación a veces incorrecta de la
“r” fuerte.
Entre los 4 y 5 años se observan los siguientes
progresos:
-Se logra producir correctamente la /d/ entre las
vocales, se articula bien la /g/.
-El 90% de los niños ya produce bien la consonante fricativa
/f/; un 80 % articula bien la /s/ y un 70% el sonido correspondiente a la /z/.
-La mayoría de los niños pronuncian bien el sonido
correspondiente a la /ch/ a diferencia de lo que ocurría a los 3 años.
-Todavía no se alcanza la cifra de 90% de niños que
pronuncian bien los grupos consonánticos, ni la “r” fuerte, aunque muchos más
niños de estas edades ya las articulan bien.
A los 6 años hay una mejora significativa de las
habilidades fonológicas que facilita el desarrollo creciente del vocabulario.
La comprensión del lenguaje en contextos de habla reales
y cotidianos implica la participación de distintos tipos de conocimientos y
habilidades.
Los actos de habla se caracterizan porque al
pronunciarlos se realiza un acción al mismo tiempo.
Actos directos: son aquellos enunciados en los
que el aspecto locutivo e ilocutivo coinciden, es decir, se expresa
directamente la intención.
Acto de habla
indirecto:
emisiones lingüísticas en las que no hay una correspondencia entre el
significado literal (lo que se dice realmente) y el pretendido por el hablante.
Expresiones propias de este tipo de actos de habla son
las preguntas, peticiones, órdenes, críticas que no se realizan explícitamente.
Por ejemplo, cuando un padre le pegunta a su hijo:
“¿Te gustaría ir a ver a la abuela después?
Los tipos de información necesarias para comprender este
tipo emisiones serían: 1- información estrictamente lingüística relativa a las
palabras que forman la emisión, los morfemas y la estructura gramatical que se
ha utilizado; 2-información sobre el contexto en el que se emite esta frase; 3-
información sobre el interlocutor; 4-información sobre los usos del lenguaje,
concretamente sobre qué tipo de fórmulas se utilizan para pedir de forma cortés
en una lengua.
Una de las funciones privilegiadas del lenguaje cuya
importancia trasciende el propio desarrollo lingüístico es la función
narrativa.
Desde el punto de vista lingüístico, la complejidad de
narrar se relaciona con la necesidad de conectar unas oraciones con otras, de
evitar la redundancia, de establecer relaciones entre la información dada y la
que se va introduciendo como nueva, etc...
Bruner (1997) destaca la conexión entre la actividad
narrativa de los seres humanos, ya desde la infancia, y su importancia en la
construcción de la identidad personal. La narración sería un modo de
pensamiento y un vehículo para la creación de significados, propios y
compartidos socialmente. Uno de los objetivos de la educación debería ser crear
una “sensibilidad narrativa” y fomentarla a lo largo del desarrollo.
CÓMO SE EXPLICA
LA ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE: MODELOS LINGÜÍSTICOS INNATISTAS Y EXPLICACIONES
CONSTRUCTIVISTAS.
El lingüista N. Chomsky
(1959) realizó una crítica demoledora a Skinner, un psicólogo conductista
que concebía en los años cincuenta el lenguaje como conducta verbal que podía
aprenderse del mismo modo que cualquier otra conducta humana, por medio del
reforzamiento.
Chomsky situó el lenguaje en el plano cognitivo y planteó
que el rasgo fundamental de la actividad lingüística es su “creatividad” en el
sentido de que el lenguaje constituye un tipo de competencia que permite
generar infinidad de oraciones distintas a partir de un conjunto de reglas
relativamente pequeño.
Para él, la capacidad del lenguaje constituye una
capacidad innata e independiente de la inteligencia general.
La gramática
universal es lo que permite a los niños pequeños acceder al aprendizaje del
conocimiento gramatical.
Evidentemente el aprendizaje es necesario; las lenguas
son distintas en relación a su fonología y su vocabulario. Pero el niño dispone
de unos principios universales relacionados con lo que es común a todas las
lenguas.
Karmiloff-Smith, discípula de Piaget adoptó una postura
relativamente crítica a la piagetiana sobre el papel del lenguaje en el
desarrollo del niño. Por una parte, asume los postulados constructivistas
generales de la teoría de Piaget, pero por otra parte considera que el autor
ginebrino no situó en su justo lugar el lenguaje respecto al desarrollo
cognitivo general. Karmiloff-Smith planteó que el lenguaje constituye una tarea
o problema de desarrollo por sí mismo.
O lo que es lo mismo para Piaget en su modelo de estadios
se producen cambios globales que abarcan distintos dominios más o menos
simultáneamente, es decir, cambios generales que afectan a la totalidad de los
dominios. Karmiloff-Smith
propone un modelo de fases de desarrollo más que un modelo de estadios. Apela a
la existencia de cambios de fase recurrentes que ocurren en un momento distinto
en cada microdominio y dentro de cada
dominio, se producen de manera repetida. Los cambios, pues se producen en
distintos momentos para cada dominio en particular.
Ella indica que el conocimiento del lenguaje es el
producto complejo de la interacción entre unas predisposiciones iniciales y la
propia experiencia con la lengua en la que se ven inmersos los bebés desde su
nacimiento en cualquier lugar del mundo.
En este sentido la naturaleza garantizaría que el bebé
atienda desde muy temprano a las señales lingüísticas. Para los autores que
defienden esta tesis, si la especie humana tiene algún “don especial”
relacionado con el lenguaje, este no consiste en dicha gramática en sí, sino la
capacidad de aprenderla.
5. APRENDER EL LENGUAJE
EN CONTEXTOS BILINGÜES
Siguán (1998) define como bilingüe al individuo que posee
dos sistemas lingüísticos y que es capaz de utilizarlos en cualquier
circunstancia con una facilidad y eficacia semejantes. Según Siguán (1998) un
bilingüe perfecto no existe, porque se
selecciona los contextos en que utiliza una u otra lengua. Aunque se
aprenda a traducir
de una lengua a la otra, el manejo de
ambas nunca será idéntico.
No hay que confundir el concepto de bilingüismo con el de
aprendizaje de una segunda lengua. El bilingüe es el que ha interiorizado la
segunda lengua y es, por tanto, capaz de pensar en una u otra según las
circunstancias.
Principales fases
del desarrollo lingüístico bilingüe.
-Procesos
fonológicos: la experiencia con más de una lengua favorece la
discriminación perceptiva, no la dificulta.
-Procesos léxicos:
Al principio del desarrollo del lenguaje, el niño sólo tiene un sistema de vocabulario
(léxico); es decir, conoce palabras en los dos idiomas a los que está expuesto,
pero tiende a evitar equivalentes de
traducción.
-Procesos
gramaticales: Si la exposición y la práctica en las dos lenguas es
equilibrada, se observa que los niños siguen un curso de aprendizaje gramatical
semejante al de los niños monolingües de cada una de las lenguas que está
aprendiendo el niño bilingüe.


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